LOS SIMBOLOS PATRIOS

 Los símbolos patrios



de la República Dominicana son los símbolo utilizados para representar a esta nación y a sus habitantes dentro y fuera de su territorio. La Constitución de la República Dominicana define claramente cuales son los símbolos patrios: bandera, escudo e himno nacional. Además de estos, existen otros elementos materiales e inmateriales que los dominicanos han acogido, de manera popular, como símbolos de la dominicanidad. Algunos han sido reconocidos formalmente como tales a través de leyes y decretos; otros aún no.

Bandera Nacional

Se compone de los colores: azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles esquinados y alternos de tal manera que el azul debe quedar en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca de un ancho igual a la mitad de la altura de cada cuartel, llevando en su centro el escudo de armas de la República Dominicana.

Colores de la Bandera Según apreciaciones personales de insignes hombres de letras dominicanos, los colores de la Bandera Nacional poseen un significado particular. Así, como “el rojo representa la sangre vertida por nuestros libertadores; el azul expresa que Dios protege la nación dominicana; y la cruz blanca es el símbolo de la lucha de nuestros libertadores para legarnos una patria libre”.

Para otros, “el azul de nuestra enseña nacional representa ideales de progreso y liberta; el rojo le expresión de la sangre derramada por los héroes de la Patria; y el blanco simboliza la paz y unión entre todos los dominicanos”.

Usos de la Bandera Muchos dominicanos posiblemente ignoran los usos correctos de los símbolos patrios, siendo uno de los más importantes nuestra Bandera Nacional. Dada la importancia de que este símbolo de la patria sea exhibido correctamente y con orgullo por todos los dominicanos, tanto el 27 de Febrero como el 16 de Agosto, y en otras importantes fechas históricas; se publican a continuación algunas de las normas apropiadas para su uso, que le confieren el digno acto de ostentaría en nuestros hogares y lugares públicos, su profundo significado de firme identificación con nuestro país, del que debemos aspirar a ser todos, hijos dignos y agradecido.


 Escudo

Desde su creación (1844) hasta el año 1913, sufrió diferentes

  • variaciones en su diseño tan diversas que aún durante los primeros años de nuestra nacionalidad era difícil encontrar dos escudos exactamente iguales, aunque fuesen impresos por organismos oficiales.
  • El primer escudo de armas tenía dos ramas exteriores de laurel y debajo de éstas, formando un arco, aparecía una serpiente mordiendo y tragando su cola (signo de eterna evolución). En un tercer plano aparecía, abierto y en el centro, el libro de los Evangelios; detrás del libro había un trofeo de armas (una lanza y un fusil con bayoneta calada a la derecha, y un sable y una corneta a la izquierda); arriba del libro había una bandera dominicana. En segundo plano había dos banderas dominicanas y, en el cruce de las astas, había un gorro frigio (símbolo de la libertad). En primer plano, en la parte inferior, había una cinta ancha con las palabras República Dominicana y, a ambos lados en la parte inferior, dos cañones con sus respectivas balas esféricos en forma piramidal.
  • Constituciones, leyes y decretos posteriores fueron modificando la estructura del escudo: se eliminaron los cañones (Constitución del 6 de noviembre de 1844), sustitución de una rama de laurel (primero por una de parra en 1848 y luego por una hoja de palma desde 1853), la bandera central fue sustituida por una cruz (1853), desaparición del trofeo de armas, del gorro frigio y de la serpiente, cuatro banderas cruzadas en lugar de dos, etc.
  • Aunque esta variedad de escudos fue apareciendo en el lapso de 1844 hasta el 1913, esto no significaba que el más reciente desplazara al anterior; eran usados indistintamente tanto unos como otros en documentos oficiales y a veces se combinaban unos con otros o se omitían detalles en algunos. Cada vez que se reformaba la Constitución, se hacían pequeñas correcciones al describir el escudo. Solamente a partir del año 1913 se oficializó una uniformidad heráldica mediante decreto del 6 de febrero de 1913 expedido por el gobierno de Monseñor Nouel, que establecía la forma actual.
  • En el mismo decreto aparecía un diseño, hecho por Casimiro de Moya, reproduciendo el "Gran Sello de la Nación".
  • Además de la forma, dicho decreto fijó, en su artículo segundo, los colores actuales: azul ultramar y rojo bermellón.


Himnos

  • El Himno Nacional Dominicano fue escrito originalmente en el 1883 por Emilio Prud'Homme (Letra) y José Reyes (Música).
  • Acerca de su origen, José Reyes declaró en una ocasión que habiendo llegado a sus manos el Himno Nacional Argentino, publicado en el periódico parisino El Americano, sintió el deseo de hacer una composición análoga para su país y con tal motivo, en 1883 invitó a su amigo Emilio Prud'Homme a que escribiera un himno a la patria, para él ponerle la música. Poco tiempo después, el poeta Prud'homme escribió las estrófas y el músico compuso su himno.
  • Por su parte, Prud'homme comentaba de José Reyes que su gran aspiración, su doble sueño de patriota y artista era componer un himno que les llegara al corazón a sus compatriotas y avivara cada vez más en ellos el sentimiento de la nacionalidad, para que amaran intensamente su suelo, su cielo, sus montañas, sus ríos, su hogar nativo, sus glorias nacionales, sus libertades, su independencia, su integridad y su honor nacional.
  • Creía Reyes que cuando los dominicanos tuvieran un himno que sintieran y cantaran con amor, afirmarían tanto en su alma el sentimiento de la patria, que llegarían a estar completamente seguros, en sí mismos, de ser dominicanos para siempre.
  • La primera versión de los versos de Prud'homme fue publicada el 16 de agosto de 1883 en el semanario capitaleño El Eco de la Opinion.
  • El 17 de agosto de 1883 el himno así compuesto fue estrenado en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de Santo Domingo. Lo cantó un grupo de jóvenes con el acompañamiento de una pequeña orquesta, en la que el propio José Reyes tocó el celIo. La composición fue bien recibida por el público y desde entonces comenzó su lento proceso de popularización.
  • Meses más tarde, se decidió trasladar al país los restos de Juan Pablo Duarte desde Caracas (Venezuela), donde había fallecido en 1876. Para esa ocasión, El Eco de la Opinión sugirió que se recibieran los nobles despojos del patricio dominicano con un aire triunfal, proponiendo al efecto el himno patriótico del maestro J. Reyes.
  • Así, el 27 de febrero de 1884 el canto patriótico de Reyes y Prud'homme fue interpretado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la procesión que llevó en andas los restos del Padre de la Patria, partiendo desde el puerto de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, donde fueron inhumados entonces. En 1897, el periódico El Teléfono, de la capital, publicó una edición del texto de Prud'homme, corregida por su propio autor. El poeta mismo quiso revisar su obra, considerando que la primera versión adolecía de fallas propias de su inexperiencia juvenil, ya que aunque tenía veintisiete años al momento de escribir su himno, en 1883, se había visto forzado a adquirir tardíamente su formación literaria, debido a su humilde condición social. Esta segunda versión sería la definitiva.
  • Atendiendo a una iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril de 1897 el Congreso Nacional comenzó a analizar los méritos del canto patriótico de Reyes y Prud'homme, con el fin de que esta composición fuera oficializada como himno nacional de los dominicanos, medida que fue adoptada por el cuerpo legislativo en la sesión del 7 de junio del mismo año.
  • Aunque el presidente Ulises Heureaux no convirtió en ley esa resolución del Congreso, probablemente motivado por su disgusto con la vertical actitud de Emilio Prud'Homme frente a su gobierno dictatorial, ello no impidió que el pueblo dominicano mantuviera su preferencia por este himno, que se siguió interpretando en los actos oficiales.



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